Solo sonreías conmigo, aunque yo estuviera del revés, en el sofá que tanto formó parte de nosotros.
Se puede decir que no río con facilidad, pero contigo no eran ríos, eran océanos los que me provocabas a cosquillas. Y mejor no hablar de las tempestades que pasé bajo tu pecho.
Surgiste de la nada, y resurgiste, pero como todo en la historia de la humanidad, acabas, tienes fin, o, más bien, te lo crean. Como el Titanic y su iceberg, como la Atlántida y su tsunami.
La vida es un continuo caer y levantarse. Alguien tiró la primera pieza de dominó, y aún no han dejado de desplomarse, pero aunque aplasten sin piedad, como el amor, hay que limpiarse el polvo y ponerse en pie, y lo mejor es que eso significa que habrás sumado puntos en el juego de la vida.
Cae, levántate y sigue sin mirar atrás, ese es el truco.
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