sábado, 20 de julio de 2013

Capítulo 1.

Sonó el despertador, marcaban las 7:15,  Gracie dio un salto y salió de la cama. Apoyó los pies en su alfombra de pelo rosa que le había regalado su abuela uno de los tantos fines de semana que la visitaba. Introdujo sus pies en esas zapatillas de ir por casa que ya tenían varios años y, aunque estubieran desgastadas, les seguían gustando mucho por su comodidad. La chica decidió levantarse y vestirse rápidamente, abrió el armario y cogió unos vaqueros oscuros, que le iban a la perfección  con una sudadera blanca que se compró en Londres. Estaba lista, solo le faltaba pasar por el baño, se dirigió a él, pero, como de costumbre, estaba su hermano de 12 años arreglándose el pelo, era peor que una chica.
 Después de meterle prisas a su hermano y de acabar de arreglarse para otro día monótono en el instituto, entró en la cocina, le dio un beso a su madre, otro a su padre, cogió una manzana y salió de casa con la mochila a la espalda. 
De su casa al colegio tenía quince minutos caminando, para muchos sería un asco tener que caminar tanto, pero para ella era su momento de sentirse libre y recargar las pilas para intentar tener un buen día a tope de positivismo. Se ponía los cascos y le daba al play. La música empezaba a fluir por sus oídos, pasando por su mente y llegando a su corazón. 
En un rato, que para ella eran segundos, estaba en el instituto. Ese día al pasar el marco de la puerta tuvo una sensación extraña, pero confortable, tenía el presentimiento que sería un buen día. 
Esa mañana todo marchaba normal, las tercera hora ya estaba dando por finalizada y eso significaba recreo. Sonó el timbre y ella había quedado, como todos los martes, en la cafetería con Melissa, su mejor amiga. Melissa tenía otro horario diferente y, ese curso, no coincidían en ninguna clase matutina y por eso aprovechaban los recreos para hablar. Todos sus compañeros salieron disparados del aula, pero Gracie se quedó unos minutos más a acabar el dibujo que le había servido de entretenimiento en la hora de biología. Le mandó un mensaje a su amiga diciéndole que se verían en otro momento, que quería aprovechar su inspiración. Estaba concentrada en sus últimos trazados , cuando una mano que se posaba en su hombro la sorprendió. Se giró y vio a un chico alto, moreno, y bastante musculoso, era guapísimo pero no le conocía de nada. 
-Dibujas muy bien-habló el desconocido. 
-¿Y tú quién eres?
-¿Me parece a mi o alguien se ha despertado con el pie izquierdo?-sonrió.
-Yo no soy, hoy me he despertado con el derecho, estoy segura- rieron. 
-Soy Juan, encantado. 
-Gracie, un placer.  Nunca te he visto por aqui, ¿eres nuevo? 
-No, he venido a recoger a mi hermana. Pero te he visto concentrada en tus cosas y sola y he decidido entrar. 
-Otra vez, pregunta antes que sino me asustas. 
-¿Lo que acabas de decir es que nos volveremos a ver?-aparentaba estar tranquilo, pero su interior no estaba en calma, quería que aquella joven con ojos misteriosos le dijera que si. 
-Si nuestros caminos vuelven a coincidir sí. 
-Entonces haré todo lo posible por que se unan -le dio dos besos, el primero en la mejilla izquierda y el segundo en el borde derecho del labio. Gracie se sonrojó y el chico desapareció entre la gente del exterior. 
La chica ya no podía dibujar, solo podía pensar en aquel chico, en el beso, en su sonrisa y en el porque pensaba tanto en él si lo acababa de conocer. ¿Le gustaría? No podía gustarle, no habían hablado a penas. Pero aquel chico era diferente al resto, aunque era guapísimo no tenía la pinta de ir de chulo, parecía buena persona, y... había venido a recoger  a su hermana, ¡que mono, le gustaba cuidar de los suyos! 

lunes, 15 de julio de 2013

Epílogo.

Gracie era una chica de 17 años, castaña y con ojos verdes. La gente que la conocía creía que tenía una vida perfecta. Era guapa, le iban bien los estudios, tenía muchos amigos y podía conseguir al chico que quisiera; pero algo que la caracterizaba era que parecía que viviera en una nube, en su propio mundo. Nadie hasta aquel momento había logrado entrar en ese universo en el que residía la joven, ni descubrir los secretos que guardaba tanto en su corazón como en su mente.  Pero el destino le preparaba grandes sorpresas…

Sueños.

Mi alma me pide libertad, se siente encerrada, atrapada, incapaz de salir. Este sentimiento es el que a mi me transmite y así es como yo me siento. Quiero te er esa libertad que sentimos cuando corremos sin rumbo mientras el aire golpea nuestra cara, o cuando gritamos a la nada soltando todo el aure que llevamos dentro. Son cosas muy sencillas, que casi podriamos hacer a menudo, pero tenemos miedo a hacerlas por lo que piense la gente. La sociedad solo se rige por un ideal, ser como el resto. Enseguida ponen etiquetas, que si eres gordo/a, demasiado delgado/a, que si vas de mosquito/a muerto/a, o si eres una guarra, si eres hipocrita o sino te callas nada, o que no te tomas nada enserio, o eres demasiado serio,... Hay muchas maneras de etiquetar a las personas, pero debemos aprender que si a nosotros no nos gusta que nos juzguen sin conocer, nosotros no debemos hacer lo mismo. Y sobre todo no tenemos que ser como los demás, tenemoa que ser nosotros, diferentes a los demás y hacer cosas grandes. ¿Que cosas grandes? Muy facil, las cosas grandes son las importantes para nosotros, las que nos hacen felices, asi que tenemos que perseguir nuestros sueños y nunca dejar de soñar, porque llegara el momento en el que esos sueños dejaran de ser fruto de nuestra mente para convertirse en realidades.

sábado, 13 de julio de 2013

El pasado de nuestro presente.

Hoy me he dedicado a pensar. He repasado todas las grandes decisiones que he tomado en estos años. Desde la de mandar una caja a una gran amiga para recuperarla, pasando por la separación de cierta gente y llegando hasta mi presente. En este punto me he dado cuenta de la suerte que tengo, me he desprendido de las personas que, como yo digo, son como "granos en el culo" y tengo a mi lado a las personas importantes para mi. Pero no habria llegado hasta este presente sin haber tenido un pasado, un pasado en el que hubieron lagrimas de dolor provocadas por diferentes circunstancias, pero también han habido lágrimas de felicidad, muchas. He tenido risas y enfado, momentos buenos y malos, días que me levantaba con una energía descomunal, y otros, en los que no tenía ganas ni de respirar. Y me he equivocado muchas veces, pero también he acertado, así que me alegro de mis aciertos y asumo mis errores, que realmente no son fallos sino pasos que me han servido para llegar donde estoy ahora, cosa que me saca una sonrisa. La conclusión de todo esto es que no hay que arrepentirse o avergonzarse de nuestro pasado, porque es parte de nosotros y es lo que ha hecho que nuestro presente sea así. 

Abuela.

Quizás mañana la veré.
Ya me gustaría a mí que me pasara eso. ¿hace cuánto que no la veo? desde que se fue tan lejos, ¿un año, dos, tres? Cómo la echo de menos. Todos aquellos recuerdos rondan por mi cabeza como si fuese ayer, cuando me enseño a silbar, a nadar, a sonreír. Ya no es lo mismo.
Pero he de decir que siempre la llevo conmigo, ya que siempre me pongo su colgante preferido y la recuerdo todos los días.
Cómo es de esperar, otra lágrima rodará por mi mejilla, otro recuerdo fugaz pasará por mi cabeza, miraré al cielo y sonreiré, sé que me estás viendo. Pasaré contigo toda la tarde, te contaré como me ha ido, qué es de mi vida y confesaré todos mis secretos. Y como todos los años me iré sin un abrazo tuyo, sin ningún beso en la nariz, sin tu mirada seria pero infantil y sin tu abrazo.
Y no entiendo porque, pero las mejores personas siempre son las que primero se van, a lo mejor es porque allí estarán mejor, pero eso no me va a derrumbar, no me va a entristecer, intentaré ser lo más fuerte posible por ti, como tú me enseñaste.
Para mí siempre serás más que una consejera, una amiga, incluso una madre.
Aunque la distancia nos separe, nuestros corazones siguen juntos, pero con una sola frase, lágrima o recuerdo no puedo expresar cuánto te echo de menos.
Te quiere, te extraña y te piensa, tu querida nieta.

viernes, 12 de julio de 2013

Los cambios son positivos.

Hay veces en la vida que lo único que quieres es cambiar de aires, de gente. Sientes la necesidad de conocer a personas nuevas, rodearte de nuevas influencias, de nuevas experiencias,... que cambien tu estado de ánimo y  tu forma de pensar. 
Todos los cambios son buenos, todo depende del punto de vista con que los mires. Por ejemplo, si has roto con tu novio, eso es que alguien realmente especial está esperándote ahí fuera y que cuando menos te lo esperes lo conocerás; si te has peleado con alguna ''amiga'', es un buen momento para conocer a otra gente y centrarse un poco más en una misma; si te vas a otro sitio de vacaciones donde no conoces a nadie, es una buena oportunidad de conocer a otras personas, y construir nuevas amistades; o si no te vas de viaje a ningún sitio, aprovecha todo el tiempo que tienes para conocer tu ciudad o pueblo (o pueblos vecinos), busca rincones especiales, cafeterías diferentes y planes raros. Solo se trata de ser optimista y saber no tiene porque ser blanco o negro, que entre estos colores hay muchas gamas de grises. Piensa siempre en positivo y empieza a enamorarte de los cambios, porque ellos son los que te ayudarán a hacer desaparecer la monotonía de tu vida. 

Michelo pelusón...

Gracias por haber estado nueve años a mi lado, aguantando mis rabietas de niña, mis cambios de humor, mis salidas de tono y mis errores. Gracias por haber compartido una bonita y fuerte amistad, que aunque no seamos lo mismo ni las mismas, tú te has ganado un lugar en mi corazón y en mi vida que no es sustituible. Gracias por todos esos recuerdos. Por todos y cada uno de los abrazos dados, por cada beso, cada lágrima derramada, tanto de alegría como de tristeza, por hacerme sentir bien, por no esconderme nada, por ir con la verdad por delante, por confiar en mi, por demostrarme que no hace falta tener la misma sangre para ser hermanas , gracias por todo eso y más. Y por aún ahora, escúchame y darme un abrazo cuando lo necesito. Te quiero michelo pelusón.

Pornosa....(~un abrazo)

Pornosa aunque no lo parezca te agradezco muchísimo todo lo que hasta hoy has hecho por mi. Porque me demuestras que las amigas respetan el dolor de sus amigas, pero eso no significa que quieran que sufran, lo contrario,saben cuando es mejor no decir nada o simplemente abrazar. Si, abrazar con fuerza, con sentimiento, para transmitir que todo saldrá bien y que siempre contará contigo. Y tú consigues transmitirme eso y más. Gracias, gracias y gracias por cruzarte en mi camino. Te quiero.