miércoles, 23 de septiembre de 2015

Solo eso: Nada.

A los inocentes, 
a los indecentes. 
A los que saben jugar, 
y a los que se unen sin saber. 
Y todo viene dado por el azar 
o por el destino
que entrecruza caminos 
que sin saber cómo o por qué 
acaban en algo. 

Finales felices. 
Otros desastres 
que golpean por dentro 
y sangran en silencio. 
Porque hoy es de noche 
aunque el sol aún brille. 
Porque sin ti no es lo mismo
Porque te quiero más a ti que a mi
Y ahí está el verdadero problema. 

Me cohibe la realidad
que sin sentido me saluda 
y que a día de ya 
solo sabe mirar atrás 
y recordar
y llorar 
y se olvida de los abrazos, 
de tus sonrisas.

Porque hoy no puedo más, 
voy a estallar 
pero en ausencia de nadie, 
en suspiros propios,
en noches en vela 
en las que ardo más que duermo
y siento más que nunca. 
Siento todo lo que pasó, 
pero pedir perdón a la nada
es lo mismo que jugar a volver, 
y está claro que volveré a perder.
Porque ganar eres tú,
y tú ya no estarás.
¿Así que para qué fingir
que ya está todo bien, 
si cuando te veo me muero 
y cuando no también?