a los indecentes.
A los que saben jugar,
y a los que se unen sin saber.
Y todo viene dado por el azar
o por el destino
que entrecruza caminos
que sin saber cómo o por qué
acaban en algo.
Finales felices.
Otros desastres
que golpean por dentro
y sangran en silencio.
Porque hoy es de noche
aunque el sol aún brille.
Porque sin ti no es lo mismo
Porque te quiero más a ti que a mi
Y ahí está el verdadero problema.
Me cohibe la realidad
que sin sentido me saluda
y que a día de ya
solo sabe mirar atrás
y recordar
y llorar
y se olvida de los abrazos,
de tus sonrisas.
Porque hoy no puedo más,
voy a estallar
pero en ausencia de nadie,
en suspiros propios,
en noches en vela
en las que ardo más que duermo
y siento más que nunca.
Siento todo lo que pasó,
pero pedir perdón a la nada
es lo mismo que jugar a volver,
y está claro que volveré a perder.
Porque ganar eres tú,
y tú ya no estarás.
¿Así que para qué fingir
que ya está todo bien,
si cuando te veo me muero
y cuando no también?