Ayer vi una mariposa y me acordé de ti. Tenía unas grandes alas con colores llamativos, que abiertas dibujaban una figura extraña, y que a mi saber es para asustar a sus enemigos, pero seguía siendo delicada, frágil.
Me recordó a tu forma de ser, intentas que te vean fuerte pero por lo que quieres sufres.
Esa mariposa me llevó más de dos pensamientos. Me transmitió esa sensación que solo tú logras provocarme, la que siento cuando estoy contigo. Se parece a la adrenalina que sientes en la caída libre al estar arriba del todo, parado, observando el horizonte, imaginando que habrá más allá de esa línea que tus ojos alcanzan a ver, sientes calma y curiosidad, pero a la vez miedo para ver cuando te sueltan y caes, pero aquí yo no asocio caer con una experiencia negativa, mas bien al contrario, es la sensación de volar, de ser libre, pero sabiendo que estás sujeto bien fuerte y que no te caerás, esa sujeción eres tú, y la sensación de volar la tengo con tan solo pensar en ti, así que imagínate cómo me siento cuando me besas, abrazas, acaricias, o me dices esos te quiero que solo tu sabes pronunciar con de un modo que logren cambiar mis pensamientos sobre la existencia del amor, y, al oírlo, deje todas mis creencias de lado para centrarme exclusivamente en poder hacerte sentir la mitad de lo que tú me haces sentir a mi.

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