lunes, 9 de marzo de 2015

Arcadas.


Se me acumulan demasiados errores, voy a explotar. Las nauseas me vienen solo de ver lo mal que estoy ahora. Ahora ya no sirve emborracharse o pedir perdón. Tampoco llorar para desahogarse, ni gritar para calmarse. 
Me aprieta el alma, me ahoga la conciencia, me comprimen el estómago, me atan de brazos y piernas. Acabo de ser presa de mis propios fallos. 
No puedo decidir un color porque todo lo veo negro, y me estoy mareando de tanta caída. 
No pienso con claridad porque estoy apagada, no tengo ni luz artificial, ni natural, ni propia. 
La cabeza me va a estallar de tanto ir y venir, girar, saltar y rodar. Me maltrato psicológicamente para ver si así sufro menos con el pasado. 
A veces parece que mi corazón se de por vencido, que se declare en huelga. Para de bombear, o al menos eso pienso yo. Firma un pacto con el cerebro para que uno muera y el otro deje de llorar, pero mi cabeza lo acaba rompiendo porque no puede resistir la  ausencia de los únicos pañuelos que le secaban las lágrimas. 
Me encojo, como una bola de nieve, estoy igual de fría por dentro, igual de blanca por fuera. 
Solo quiero dormir, pero por favor, sin soñar. 

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